martes, 8 de septiembre de 2009

obsesivos compulsivos...

Juaco, de complexión robusta, mirada penetrante y amante de la ropa del viejo oeste, generalmente utiliza jeans y camisa siempre ajustadas, pues la talla grande siempre le queda demasiado apretada y hace sobresalir su prodigiosa barriga. Al despertarse toma café, se dirige a la puerta, se asegura de que este cerrada y toma el periódico, que llega puntualmente cada mañana, toma la parte donde vienen los horóscopos y tira las demás secciones. Está mañana el augürio es bueno.

Martes 13 de septiembre

El día transcurrirá de prisa, y estarás de ánimo para socializar al llegar la noche. Podrías planificar salir con tu pareja y disfrutar de una noche espectacular. Quizás los dos deseen variar planificando pasar el fin de semana fuera de la ciudad. Últimamente han quedado algo atrapados por la rutina, yendo a los mismos lugares, haciendo las mismas cosas. Te sentirás inspirado si agregas algo nuevo al panorama.

Todo su día gira entorno a las supersticiones zodiacales, y hasta el ultimo día de su vida jamás dudo de la veracidad del cosmos y de los astros que lo aconsejaban en momentos de nerviosismo y ansiedad.

Toma dos baños en el día, uno en la mañana y otro en la noche, esto no evita que a la mitad del día, el sudor escurra en sus axilas hasta dejar una mancha prominente en sus camisas. Cuando era niño, en la escuela alguna vez otro compañero le había dicho que sudaba como marrano en brasas, frase que quedo impresa en su mente hasta hoy.

Desayuna a las ocho en punto, él mismo prepara su desayuno, esta vez son hot cakes, se debe a que hoy es martes y todos los martes desde hacia diez años desayunaba hot cakes.

Decide meticulosamente las botas que usará hoy, normalmente se decidiría por las que usa casi siempre, pero recuerda el horóscopo y toma el otro par. Se despide de Abril, su esposa, y le advierte que se arregle para salir en la noche, le da un beso y agrega –asegúrate de cerrar bien la puerta Abrilovsky.

Era costumbre de Juaco poner el ovsky al final de los nombres, pues hace algunos meses había visto una película Rusa de la cual había quedado encantado con la pronunciación y el acento, así que desde ahí, le había quedado la ridícula costumbre de decirle a su esposa Abrilovsky.

Al salir prende un cigarrillo y se asegura de abrir y cerrar tres veces la puerta como un ritual cabalístico. Al caminar por la calle va pendiente de las rayas que marcan divisiones en las banquetas, porque piensa que pisarlas es de mala suerte.

Por años a tratado de evitar estas compulsiones, sin embargo no puede, si no hace estas cosas (que a la mayoría de la gente le perecerían de loco) se siente mal, comienza a sentir una indescriptible ansiedad y malestar, es como si estuviera sumergido en una alberca y no pudiera salir. En la calle se siente atemorizado e inseguro, sentimientos que contrastan con su imagen de trailero.

Al entrar al trabajo tiene que subir unas escaleras ,pasa por un ritual de hacer una pausa en cada escalón por un intervalo específico. A pesar de que reconoce que sus pensamientos y conducta carecen de sentido, se siente forzado a completar sus rituales. De repente comienza a sudar.

-Puta madre ¿apague la estufa después del café? ¿no? ¿si? ¿me regreso? Entonces comienza a correr hacia su casa. Y piensa: me lleva la verga.

CRONICA...DE UN VIVE LATINO...

La lluvia era ligera, el viento soplaba intensamente, algunas gorras salían volando, de pronto salió desparramado un billete de cien pesos que un joven perseguía. Policías malencarados resguardaban el lugar, la seguridad tenia la tarea de revisar el boleto y las bolsas de las chicas que emocionadas entraban  a la décima edición del Festival Ibero Americano de Cultura Musical, llamado comúnmente vive latino.

 

Había empezado puntualmente como cada año, sin embargo las cervezas heladas que vendían en una tienda ubicada frente al foro sol habían retrasado a varios. El rock y los gritos se escuchaban hasta la entrada. Después de pasar el escenario rojo y el gris, imponente se asomaba el escenario principal, decorado con fotos de legendarias bandas de rock nacional que han participado en el festival, como Café Tacuba, La Cuca, Molotov, La maldita vecindad, Austin tv entre otros. Había dejado de llover y era el turno de los esquizitos, banda de surf de la ciudad de México.

 

La gente se reunía para comenzar a bailar, la espera se hacía interminable, las jóvenes impacientes gritaban amontonadas con ansias de quitarse la incomoda playera. Entonces apareció Guili Daños (vocalista de la banda) y gritó “ayer fue el día de los guapos, hoy es el día del rock”. La multitud lo ovacionó. Inmediatamente después sonó el bajo, el ritmo singular de los esquizitos se apropió del lugar y de los cuerpos de las veinte mil personas reunidas en el lugar. Algunos sacaron mascaras de lucha libre, no faltó la de blue demon, la del dr. Wagner, las del santo, incluso un tipo traía una mascara muy peculiar, el diseñador se las había ingeniado para hacer una mascara con apariencia de una planta de marihuana.

 

Se escuchó el grito de varios jóvenes reunidos en bolita “¡¡¡lucha!!! ¡¡¡lucha!!!¡¡¡lucha!!!” entonces dos chavos se retaron en el centro del circulo. El más chaparro le soltó un golpe típico de lucha libre con la mano extendida sobre el pecho. Fue muy cómico, todos rieron. El segundo en escena tomó la iniciativa y cargo al chaparro y le aplicó la quebradora, los jóvenes  gritaron “uuuuhhh”, los participes de la lucha, se dieron la mano y siguieron bailando.

 

Entonces llegó la canción esperada por varias mujeres excitadas (el planeta sexual) que gritaban ensordecedoramente. Mojadas, se fueron desprendiendo de sus playeras, y quedaron en ropa interior que dejaba relucir sus tiesos pezones. Los muchachos de alrededor soltaron el grito místico de todo buen toquin “¡¡¡chichis chichis chichis!!!” solo una accedió y los hombres se emocionaron. Al mismo tiempo, otra bola de gente había arrancado el tapete que se utiliza para cubrir el campo de béisbol, y estaban aventando a la gente hacia arriba. Algunos hacían piruetas en el aire, y otros solamente gritaban mientras volaban. De pronto se subió al tapete un tipo sin ropa, como protocolo los que estaban aventando, lo cubrieron con el tapete y lo patearon, nada más se alcanzó a escuchar “órale culeros ya aviéntenme”. Lo aventaron unas tres veces mientras la gente se reía de sus feas nalgas.

 

Los esquizitos tocaron cuarenta minutos en los cuales transportaron a la gente a un ambiente completamente playero.

Cerraron con su rola más conocida pum-pum  bang- bang que comenzó con un ritmo lento y la gente comenzó a moverse al ritmo de las guitarras que sonaban estruendosamente, cuando los esquizitos aumentaron la distorsión y la velocidad de los instrumentos, comenzó el slam, todos comenzaron a chocar entre sí, pero sin la intención de lastimarse. Una chica se subió a las manos de varias personas y empezó a simular que estaba en una tabla surfeando las olas.  La espectacular actuación de la banda de surf terminó con la ultima frase de la canción, gritada al unísono por toda turba “adiós tristeza, hola botella de licor”.

CRONICA DE UNA NOCHE CON LOS CADILLACS...

La noche era oscura, la lluvia refrescaba a la multitud que ansiosa esperaba a los Cadillacs. Las personas en conjunto coreaban “ooooooh o oh o oh  ooooh oooooh o oh o o o o  oh”. Apenas había espacio para respirar, el escenario principal estaba repleto, más de cien mil almas esperando el cierre del vive latino. Después de dos días de brincar y bailar hasta el cansancio, los pies mojados empezaban a reclamar descanso, sin embargo la emoción se sobreponía a la fatiga.

 

El Festival Ibero Americano de Cultura Musical ; festival de rock que anualmente se celebra en el Foro Sol de la ciudad de México, organizado por Ocesa, y que a lo largo de su historia ha sido patrocinado por Cerveza Sol, llegaba a su fin. Este año, los Fabulosos Cadillacs, cerrarían el festival con broche de oro. La agrupación argentina, fundada en 1985,  con un sonido único, combinando el ska, el reggeae, el rock, la salsa y a veces hasta el punk, se preparaba para salir al escenario. La banda de trayectoria memorable, afamada en toda Latinoamérica , hacía su aparición en suelos mexicanos, en el Vive Latino.

 

Apagaron las luces, los celulares alumbraron la oscuridad, y por fin salieron al escenario, en fila y con música de fondo, Los Cadillacs. La gente gritó excitada, y Vicentico (vocal de los fabulosos), hizo un gesto serio, imperturbable. La gabardina, el bastón y su expresión lo hacían ver, como si fuera un gangster. Se encendieron las luces azules del escenario y comenzó la fiesta. La primera canción fue  Manuel Santillan, que hizo olvidar el agobio, la lluvia intensa y la debilidad de la multitud, que empezó a cantar y saltar.

 

Después tocaron,  El aguijón, entonces la concurrencia sintió el reggae de los Fabulosos, y un olor peculiar, provocado por la neblina del humo de marihuana, dominó el lugar. Siguió Calaveras y diablitos, El satanico dr. Cadillac, Matador, entre otras. Sin embargo el momento cumbre de la noche y quizás del vive,  fue cuando interpretaron, Mal bicho.  A la mitad de la canción pararon todos los instrumentos, y solo quedó en el fondo el bajo acompañado con la batería en un ritmo repetitivo. Entonces Vicentino comenzó a dar una especie de discurso popular “Hola amigos, buenas noches, que tal, somos los fabulosos  y estamos ridículamente agradecidos por todo esto, tal vez nos veamos  dentro de otros veinte años, ya siendo viejos putos, queríamos, ahora que estamos terminando nuestro concierto, que juntos, busquemos el mayor poder, de estar unidos hoy, son solo segundos, y para buscar ese poder, esa fuerza, intentemos el silencio, vaciemonos de todo, y que el poder de esta noche, de estos truenos, de esta lluvia nos tome el cuerpo, entonces, yo les pido que si a la cuenta de cuatro, podemos callarnos del todo, y sentir el silencio en esta inmensidad…uno dos tres cuatro, shhhh”. Se escucharon chiflidos, mentadas de madre y por ahí uno que otro “¡¡culero culero!!”.

 

Entonces, Vicentico intentó callar a cien mil personas, convencer a toda la multitud excitada por la música “shhhh,  les prometo que si se callan, lo que venga después no se lo olvidan nunca en su vida” todos gritaron “uuuuhhhh” y el vocalista de los Cadillacs respondió “se los prometo shhhh, de vuelta un dos tres cuatro” no se escuchó ni un solo murmullo, todos se callaron, cien mil personas juntas en silencio, en verdad era algo impresionante,  imponente, de esas veces que se te pone la piel chinita. Empezó a cantar con un fondo de silencio absoluto “a la guerra, a la violencia, a la injusticia y a tu codicia” todo el tropel explotó al mismo tiempo que los instrumentos, una dosis de adrenalina se coló en el cuerpo de los presentes, que empezaron a saltar, y a entonar “digo no, digo no, digo no, digo no digo no”. Fue un momento mágico.

 

Tocaron varias canciones más y terminaron con la de “Yo no me sentaría en tu mesa”. La presentación terminó como empezó, las personas aplaudían sincronizadas coreando ““ooooooh o oh o oh  ooooh oooooh o oh o o o o  oh” se aproximaban a la salida con nostalgia, al saber que el vive había acabado y que tendrían que esperar hasta el próximo año, para rockear en el festival.

 

   

 

 

 

 

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