Juaco, de complexión robusta, mirada penetrante y amante de la ropa del viejo oeste, generalmente utiliza jeans y camisa siempre ajustadas, pues la talla grande siempre le queda demasiado apretada y hace sobresalir su prodigiosa barriga. Al despertarse toma café, se dirige a la puerta, se asegura de que este cerrada y toma el periódico, que llega puntualmente cada mañana, toma la parte donde vienen los horóscopos y tira las demás secciones. Está mañana el augürio es bueno.
Martes 13 de septiembre
El día transcurrirá de prisa, y estarás de ánimo para socializar al llegar la noche. Podrías planificar salir con tu pareja y disfrutar de una noche espectacular. Quizás los dos deseen variar planificando pasar el fin de semana fuera de la ciudad. Últimamente han quedado algo atrapados por la rutina, yendo a los mismos lugares, haciendo las mismas cosas. Te sentirás inspirado si agregas algo nuevo al panorama.
Todo su día gira entorno a las supersticiones zodiacales, y hasta el ultimo día de su vida jamás dudo de la veracidad del cosmos y de los astros que lo aconsejaban en momentos de nerviosismo y ansiedad.
Toma dos baños en el día, uno en la mañana y otro en la noche, esto no evita que a la mitad del día, el sudor escurra en sus axilas hasta dejar una mancha prominente en sus camisas. Cuando era niño, en la escuela alguna vez otro compañero le había dicho que sudaba como marrano en brasas, frase que quedo impresa en su mente hasta hoy.
Desayuna a las ocho en punto, él mismo prepara su desayuno, esta vez son hot cakes, se debe a que hoy es martes y todos los martes desde hacia diez años desayunaba hot cakes.
Decide meticulosamente las botas que usará hoy, normalmente se decidiría por las que usa casi siempre, pero recuerda el horóscopo y toma el otro par. Se despide de Abril, su esposa, y le advierte que se arregle para salir en la noche, le da un beso y agrega –asegúrate de cerrar bien la puerta Abrilovsky.
Era costumbre de Juaco poner el ovsky al final de los nombres, pues hace algunos meses había visto una película Rusa de la cual había quedado encantado con la pronunciación y el acento, así que desde ahí, le había quedado la ridícula costumbre de decirle a su esposa Abrilovsky.
Al salir prende un cigarrillo y se asegura de abrir y cerrar tres veces la puerta como un ritual cabalístico. Al caminar por la calle va pendiente de las rayas que marcan divisiones en las banquetas, porque piensa que pisarlas es de mala suerte.
Por años a tratado de evitar estas compulsiones, sin embargo no puede, si no hace estas cosas (que a la mayoría de la gente le perecerían de loco) se siente mal, comienza a sentir una indescriptible ansiedad y malestar, es como si estuviera sumergido en una alberca y no pudiera salir. En la calle se siente atemorizado e inseguro, sentimientos que contrastan con su imagen de trailero.
Al entrar al trabajo tiene que subir unas escaleras ,pasa por un ritual de hacer una pausa en cada escalón por un intervalo específico. A pesar de que reconoce que sus pensamientos y conducta carecen de sentido, se siente forzado a completar sus rituales. De repente comienza a sudar.
-Puta madre ¿apague la estufa después del café? ¿no? ¿si? ¿me regreso? Entonces comienza a correr hacia su casa. Y piensa: me lleva la verga.
martes, 25 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gustó porque es verdad. Uno va en sus rollos personales y obsesivos que olvidamos cosas tan comúnes. El mecanismo siempre es enemigo de la razón cotidiana.
ResponderEliminarEsta suave el detalle del "ovsky" muy bueno