miércoles, 9 de septiembre de 2009

desliz

DESLIZ

La noche era fría, el teléfono sonaba insistentemente. Con las manos sudadas tomó el auricular y dijo:

-Bueno, bueno

-Orale hijo de tu pinche madre, queremos el  dinero en efectivo, y si vas de putito con la policía ya sabes  eh, vale verga.

 

Eran la una cuarenta madrugada. El crimen había ocurrido a las ocho de la noche. Dos jóvenes gemelos, similares en aspecto físico pero muy diferentes en su forma de pensar, habían cometido el crimen de su vida, habían secuestrado a un diplomático rico.

 

Marcos, el más grande, había nacido media hora antes que su hermano, lo único diferente en su cara era un lunar que tenía debajo de la nariz. Marcos, era más inteligente que Lucas, él había planeado todo.

 

-Nosotros somos bien cabrones carnal, siempre conseguimos lo que queremos, vas a ver que no va a ver pedo.-Era la frase preferida de Marcos.

 

Era cierto a sus escasos veintidós años, robaban lo que querían y habían ganado una pequeña fortuna. Vivian bien, sin embargo tenían que estar cambiando de residencia frecuentemente. Apenas hacía algunos meses que le habían entrado al negocio de las drogas. Hace poco habían tenido problemas con “el bueno” así como le decían ellos, los había amenazado:

 

-Quiero esa lana, conmigo no se andan con mamadas, yo si los ando matando. El martes quiero mi dinero.

 

Su reacción había sido muy diferente. Lucas se había asustado estaba arrepentido, las drogas habían sido un buen negocio, pero prefería ser consumidor, sin embargo siempre trataba de demostrar que no era débil, ni cobarde. Hubiera matado a alguien solo para que su hermano no lo tachara de miedoso. En sus fantasías, los otros eran imaginados como enemigos poderosos, agresivos. y sádicos. la imagen que tenía de si mismo era la de un blanco vulnerable e indefenso, sin embargo para ocultar la imagen de debilidad que temía exhibir, presentaba una fachada de fuerza formidable.

 

Lo que los había llevado a cometer tal crimen, era que la ultima vez que salieron de fiesta, la policía había decomisado la cocaína que tenían que vender.

-Bueno jóvenes con estos quinientos pesos, los voy a dejar ir, pero yo me quedo con la coca, ya se chingaron güeritos.- El judicial soltó una risita irónica y caminó hacia su auto.

-Ya se chingaron güeritos- lo arremedó Marcos

-¿Que? -Volteo el judicial que se encontraba a dos metros

- Nada- contestaron al unísono.

 

Cuando se fue el judicial Rodríguez, Lucas le dijo a Marcos:

-Cabrón no te puedes esperar a que se vaya, no mames.

 

Marcos siempre hacia eso, si no arremedaba a las personas, hablaba mal de ellas casi en su presencia, lo peor era que su voz siempre se escuchaba más de lo que él creía. Marcos era rencoroso, vengativo. Para probar su coraje Marcos constantemente enfrentaba a la justicia y las sanciones judiciales solo hacían aumentar su deseo de retribución.  No sentía la más mínima culpa o remordimiento por sus actos violentos, además mostraba un arrogante desprecio por los demás.  A menudo disfrutaba amenazando a otros, haciéndolos acobardarse y retirarse. Siempre había pensado que la vida no le había dado lo que merecía, pensaba que había sido privado sus derechos al amor, al apoyo, a las gratificaciones materiales, que otros habían recibido más que él y su hermano. Así que  tenia un deseo indescriptible de compensar, por medio de robos y violaciones al orden social, el despojo que el destino había cometido contra ellos. Se explicaba así mismo su manera de actuar pues constantemente decía:

-Nosotros solo restauramos un equilibrio alterado.

 

 Otra vez el destino estaba en su contra, ahora tenían que pensar como iban a pagar la deuda que tenían con “el bueno”. Lucas había pensado hablar con “el bueno” y pedirle que les diera más tiempo para realizar algunos robos y saldar la deuda. Se lo comunicó a Marco,.que hizo un gesto de desaprobación y dijo:

-No seas pendejo Luck, ese culero no nos va a dar más tiempo, nos va dar un tiro y eso si nos va bien, lo que necesitamos es entrar a las ligas mayores, hay que planear un secuestro.

 

Cuando  Lucas escucho la palabra secuestro, sintió un retortijón en el estomago, y sintió una molestia. Era inseguridad, miedo, habían cometido muchos crímenes, pero nunca habían secuestrado a una persona. Se necesitaba ser mucho más inteligente y no cometer ningún error. Al final sabía que no tenía otra opción más que aceptar, sino su hermano pensaría que era un marica, cosa que le preocupaba demasiado, pues al fin y al cabo, su hermano era lo único que tenía.

 

El encargado de planear el secuestro fue Marcos, ante la prisa evidente, el plan estuvo listo la mañana del sábado, todo jueves y viernes Marcos se había dado a la tarea de investigar las horas de salida de los funcionarios en las embajadas, los había analizado y se había decidido por un funcionario de bigote y complexión robusta, su nombre era Roberto Fuentes Da Silva, el jueves y el viernes había salido a la misma hora, y parecía una presa fácil que no iba a poner resistencia. Al llegar al hotel Marcos dijo:

- Ya esta Luck, ahora solo falta que no te rajes y hagas tu parte, como habías quedado, sin berrinches ni puterias. Yo te estaré esperando y haré las llamadas para tener el varo en corto. Ya sabes carnal, nosotros solo restauramos un equilibrio alterado, vas a ver que no va a ver pedo.

 

La noche fue larga para Lucas,  no pudo dormir, toda la noche estuvo pensando en el secuestro mientras miraba a su hermano que roncaba como anciana. Pensaba, siempre hemos sido tan diferentes. Él admiraba a su hermano por la valentía que a él le faltaba, aunque a veces lo llevara a situaciones muy arriesgadas o muy estupidas.

 

Por la mañana despertaron y decidieron desayunar en los tacos ubicados  frente al hotel, Marcos le dio las instrucciones precisas a Lucas y todo estuvo listo, hubo cuestiones en las que Marcos enfatizó mucho.

 

-Es gordo y tiene bigote,  las placas del auto son DS-678, no hay pierde, cualquiera que salga en esa nave es ese güey. Espéralo a las siete en punto. Se llama Roberto Fuentes Da Silva. Es nuestra primera vez en esto, no la podemos cagar. Yo te voy a estar esperando en la carretera de terraceria en donde quedamos, voy en el coche blanco.

 

Lucas salió de hotel a las tres de la tarde, tomó un microbús y después el metro, cuando llego a la estación mencionada unas horas antes por su hermano, estaba todo sudado y tenia ganas de llorar, no sabía si iba a soportar la presión. Bajó del metro y se dirigió hacia la embajada. Afuera de la embajada esperó veinte minutos que se le hicieron eternos, entonces lo vio, era un señor gordo y de bigote ¡eureka! No podía ser otro, la oportunidad perfecta. Entonces sacó el artefacto de metal que tenia sostenido en el pantalón, y corrió hacia el vehiculo detenido frente la embajada. Al llegar al coche dijo:

-Ora si ya valiste ruco, no grites, no digas nada o te lleva la verga.

 

Nervioso, lo metió al coche y le pidió las llaves. El señor se dio cuenta de que el asaltante estaba sudado y nervioso, pensó que era novato y entonces le dio miedo que fuera salir un tiro del arma que le apuntaba. Tuvo ganas de decir algo sin embargo Lucas lo calló de un golpe con la pistola. Quedó inconsciente. Lucas prendió el coche y aceleró, después de pasar algunas calles, revisó la cartera que tenía en el asiento de un lado. Ahí estaba la cartera, revisó el nombre, ahora ya tenía la información que quería: Roberto Fuentes Da Silva. Después de una hora llegó a la carretera para encontrarse con su hermano, cambiaron de coche y metieron al secuestrado en la cajuela. Arrancaron, partieron de nuevo dejando el lujoso auto en la carretera llena de polvo.

 

Esta vez llegaron a un motel, en donde el auto entraba directo a una especie de garage, que hacía muy fácil la entrada sin que nadie los viera. Metieron al desconocido, que todavía seguía inconsciente por los golpes que le había dado Marcos al bajarlo de la cajuela. Estaba sangrando, así lo metieron.

 

Ya en el cuarto, Marcos le dio un abrazo a Lucas y le dijo:

-Te dije que no había pedo Luck. Ahora voy a llamar para pedir el dinero. 

 

Era la una y media de la mañana y el tal Roberto Fuentes Da Silva, no despertaba, entonces Marcos comenzó a golpearlo para que despertara. Atolondrado y con la cara de color rojo, los labios hinchados con un morado prominente y el ojo derecho irreconocible, se alcanzaron a escuchar unas palabras:

 

-Yo no soy quien ustedes piensan.

Marcos respondió – cállate imbecil. Quiero que me des el teléfono de tu casa. O mejor dame el de la embajada, así va estar más cabrón.

-121654320, te vas a arrepentir. -  sonrió con un aire irónico.

Marcos respondió con una patada. Marcos llamó una vez, sólo para amenazar, pues así había visto que le hacían en las películas.

 

A las dos de la madrugada volvió a llamar

-Bueno

-Tengo a Roberto Fuentes Da Silva y quiero cinco millones por él.

-No es cierto

-Como que no es cierto, no digas pendejadas o lo voy a matar por tus estupideces.

-Yo soy Roberto Fuentes Da Silva, se llevaron mi coche…ahhh y a mi chofer, ahora toda la policía está sobre ustedes, y no les vamos a dar ni un centavo.

 

Marcos miró a Lucas y por primera vez en su vida quiso llorar.

 

 

 

 

2 comentarios:

  1. Que onda pinche Emi!!!

    Pues no es Enrique Serna, pero neta te rifas ehh, está chingón... camara hay nos topamos en la school. bye
    Fercho

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  2. hhahahaha sakese
    pinche wey
    te traias un chingo de hongos ermano jajajaja
    eres la verga emmi

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